Trabajar desde casa es posible

Aunque en muchos países europeos trabajar desde casa es una práctica muy extendida, en España aún no acabamos de despegar en lo que al teletrabajo se refiere. Solo el 7% de los españoles disfruta de esta modalidad de forma completa, aunque ya una de cada tres empresas está empezando a aplicar el teletrabajo con parte de sus miembros, realizando pruebas y testeos que permitan aplicar esta fórmula a un mayor número de empleados. Seguramente, será necesario desterrar la idea de que la presencialidad es igual a productividad y empezar a confiar en un modelo que satisface a ambas partes si se genera una relación de confianza.

Los beneficios de trabajar desde casa, son muchos. Además de la flexibilidad que permite a los trabajadores, supone un importante ahorro en costes, tanto para la empresa como para el trabajador. Eso sí, trabajar desde casa debe ser un compromiso importante también para el empleado. Hay que tomar conciencia de que no sirve sentarse con el portátil en el sofá de casa, por ejemplo, sin importar si nos hemos cepillado el pelo o estamos en pijama mientras realizamos nuestras tareas. Hay que crear un espacio adecuado y tener una actitud de “oficina” pero en nuestro hogar.

 

despacho en casa

Es fácil dejarse llevar por la comodidad, con lo que los empleados que puedan optar por el teletrabajo deberán, sí o sí, autoimponerse unas normas. Como ya apuntábamos antes, el espacio dónde llevemos a cabo nuestra tarea es crucial. No es necesario que dediquemos un lugar amplio pero sí que cuidemos algunos detalles. Nuestra oficina para trabajar desde casa deberá ser exclusiva (no compartida con otros miembros de la casa) y cómoda. Tan importante como lo es en la oficina tradicional, habrá que invertir en una buena silla ergonómica y disponer de una mesa de oficina que nos permita tener a mano documentos y material de uso habitual. Que la estancia esté bien iluminada y ventilada es algo que damos por hecho, pues la salud laboral no debe perderse de vista. En definitiva, se trata de sentirnos cómodos en un espacio en el que pasaremos horas, de la misma forma que si fuera una oficina al uso en las instalaciones de la empresa.

Una vez creado el espacio, no podemos olvidar que ¡estamos trabajando! así que nada de pijamas frente al ordenador. Es vital mantener las mismas rutinas que realizamos cuando salimos a la calle. Esto nos ayudará a crear un clima laboral saludable y, también, a separar la vida personal de la profesional estando en el mismo entorno, tarea que no siempre es fácil. Y, así, de la misma forma que nos tomamos un descanso en la oficina, seremos estrictos y lo haremos en casa. Eso sí, tratemos de no aprovechar ese descanso para realizar alguna tarea pendiente en el hogar. Esto solo nos conduciría a asumir o sentir que sumamos responsabilidades a nuestra nueva situación y, finalmente, podría acabar con las ganas y las ventajas de este sistema, y hacernos volver corriendo a la oficina.

Y, ¿qué pasa con las relaciones y vínculos con nuestros compañeros de trabajo? Esa complicidad es difícil de mantener cuando hay una distancia física real, cuando no nos vemos, nos saludamos, nos sonreímos o charlamos entre nosotros. Quizá es uno de los puntos más débiles de esta modalidad y, por ello, es importante que las empresas que apuesten por aplicar el teletrabajo, deberán tomar conciencia de la importancia de realizar actividades, conferencias, charlas o comidas de personal que permitan a los empleados interactuar entre ellos y mantener los lazos creados en la oficina.

Trabajar desde casa es posible

Es un reto el de empezar a aplicar la fórmula del trabajo desde casa pero, como se ha demostrado en muchos países de la Unión Europea, en los que una media del 20% de la población activa desarrolla su actividad profesional desde el hogar, puede ser una gran alternativa para muchas empresas. La oficina en casa ya no debe ser solo una cosa de trabajadores autónomos y emprendedores. Es un nuevo escenario en el que las nuevas tecnologías han jugado un papel crucial, y que se perfila como un modelo eficaz, productivo y satisfactorio para todos los actores. Como siempre, hacer un testing y valorar los resultados nos ayudará a saber si ésta es una buena opción para nuestra actividad. Empezar con un método combinado, con unos días de asistencia a la oficina y otros con trabajo desde casa puede ser la forma de descubrirlo, implantarlo y desarrollarlo. ¿Qué tal si probamos?

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